Felices Pesadelos
O blog do Club de lectura da Biblioteca do IES Moncho Valcarce
Feb
24
Sempre haberá poesía
bibliotecamoncho

char.jpgcartel_14.jpgMon amour est triste
Parce qu´il est dans la nature
troblée de l´amour
d´etre triste
Comme la lumiére est triste
le bonheur triste
Tu nous a passé liberté tes
courroies de sable.
René Char

Vendé los ojos de los árboles
con un pañuelo verde
y les dije que me buscaran.
Y los árboles me encontraron en seguida
con una carcajada de hojas.
Vendé los ojos de los pájaros
con un pañuelo de nubes
y les dije que me buscaran.
Y me encontraron los pájaros con un canto,
con un canto.
Vendé los ojos de la tristeza
con una sonrisa
y la tristeza me encontró al día siguiente
en un amor.
Vendé los ojos del sol
con mis noches
y le dije que me buscara.
Estás allí, dijo el sol,
detrás de aquel tiempo.
No te escondas más.
No te escondas más
me han dicho todas las cosas
y todos los sentimientos
a los que he intentado vendar los ojos.
Marin Sorescu

 

Rebanada de sol, licor de ortiga,

golondrina de sal, puente de llamas,

¿qué hora de qué amor, sobre qué ramas,

canta el cucú del corazón, amiga?

¿En que lunar, secreta y enemiga,

copa de soledad se te derrama

tan amargo olvidar? ¿Qué dios te llama

por la oscura raíz de tu fatiga?

Está de nuevo el campo verdeando,

amarillo el nogal, sereno el día,

y en la memoria un ruiseñor sangrando.

Como te sigo imaginando mía,

de la mano contigo, paseando,

niños y enamorados todavía

Juan Miguel González

Todo lo aprendí de quien nunca fue amado:
la nieve, y el silencio, y el grito de los
bosques cuando muere el verano.

O aquella canción celta que Kerstin me cantaba:
“¿Quién puede navegar sin velas?
¿Quién puede remar sin remos?
¿Quién puede despedirse de su amor sin llorar?”

Pero ahora ya la nieve sustenta mi memoria.
Y el silencio se espesa tras los bosques
doloridos y profundos del invierno.

Por eso puedo navegar sin velas.
Por eso puedo remar sin remos.
Por eso puedo despedirme de mi amor sin llorar.
Julio Llamazares

Chove en Santiago
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecido o sol.
Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e sono
cobren a valeira lúa.
Olla a choiva pola rúa,
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaído
soma e cinza do teu mar.
Soma e cinza do teu mar
Santiago, lonxe do sol;
ágoa de mañán anterga
trema no meu corazón.

Federico García Lorca.

ME SIRVE Y NO ME SIRVE

La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve
no me sirve

no me sirve tan mansa
la esperanza

la rabia tan sumisa
tan débil tan humilde
el furor tan prudente
no me sirve

no me sirve tan sabia
tanta rabia

el grito tan exacto
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro
no me sirve

no me sirve tan bueno
tanto trueno

el coraje tan dócil
la bravura tan chirle
la intrepidez tan lenta
no me sirve

no me sirve tan fría
la osadía

sí me sirve la vida
que es la vida hasta morirse
el corazón alerta
sí me sirve

me sirve cuando avanza
la confianza

me sirve tu mirada
que es generosa y firme
y tu silencio franco
sí me sirve

me sirve la medida
de tu vida

me sirve tu futuro
que es un presente libre
y tu lucha de siempe
sí me sirve

me sirve tu batalla
sin medalla

me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
sí me sirve

me sirve tu sendero
compañero

Mario Benedetti,
Letras de Emergencia (1969-1973)